| Niemeyer estrena su mayor obra en Europa | ||||
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![]() El Centro de Avilés simboliza la recuperación de la ría y la proyección cultural de Asturias
| El Auditorio | El Centro de Exposiciones | El Edificio Polivalente | El Restaurante | El Centro Niemeyer de Avilés es, además, el buque insignia de la recuperación de una ría abandonada a su suerte durante años y del impulso cultural de Asturias hacia el exterior. Oscar Niemeyer, que mañana cumple 103 años, ofrecía de esa forma a principios del año 2006 el mejor de los regalos posibles a la Fundación Príncipe de Asturias como agradecimiento al Premio de las Artes que había recibido en 1989. Esa era su contribución a los actos del 25 aniversario.Mañana, 15 de diciembre de 2010, después de 43,3 millones de euros de inversión y más de cuatro años y medio de tramitación de un complejo proyecto y de dos años y medio de obras, Avilés y Asturias entera volverán a cruzar la ría, tras más de cincuenta años de la transformación de su margen derecha en un paisaje industrial que revolucionó la vida de toda la región, pero que también hizo pagar un duro peaje medioambiental.
El Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer abre sus puertas como emblema de la recuperación urbanística de la ría y punta de lanza de un proyecto más ambicioso, la Isla de la Innovación. Pero antes de que las máquinas excavadoras comenzasen a levantar el equipamiento cultural, la actividad de la Fundación del Centro Niemeyer ha sido tan intensa que su proyección nacional e internacional como referencia en la producción de eventos culturales de primer nivel ya es un hecho.
Una apuesta de futuro
«Este es el sitio ideal para el Centro Niemeyer». Sin dudarlo, el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, se levantó de su sillón en el despacho presidencial a principios del año 2006 y señaló la ría de Avilés sobre una maqueta de Asturias. En concreto, la dársena de San Agustín, un espacio reservado por entonces a la actividad comercial del puerto y utilizado como plataforma logística para el almacenamiento de torres eólicas.
Esa decisión era tan revolucionaría para Avilés como polémica en el contexto político regional, con el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, como principal opositor a que el que se había denominado hasta entonces como Museo de los Premios Príncipe se ubicase fuera de la capital del Principado.
Después de unos meses de agria polémica política, la firme decisión del Gobierno del Principado y el respaldo de la Fundación Príncipe de Asturias lograron reconducir el proyecto hacia un complejo cultural más ambicioso que el de un homenaje a los premiados. Nacía así el proyecto del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer.
Las ideas del arquitecto brasileño se hicieron visibles meses después, cuando se presentó en sociedad el dibujo original. Cuatro edificios y una gran plaza abierta al encuentro de las personas. El Centro Niemeyer tomó forma y la tramitación inició un camino sin retorno.
El 12 de abril de 2008 se ponía la primera piedra de las obras que desde entonces ejecuta la empresa Sedes. Empezaba así la urbanización de una parcela de 44.213 metros cuadrados en la margen derecha de la ría de Avilés, con una superficie total construida de 16.726 metros cuadrados, a los que hay que añadir el modificado para construir un aparcamiento subterráneo que tiene una capacidad de 276 vehículos.
El primer efecto de la cúpula
El primer elemento visible del complejo y un hito en el nuevo ‘skyline’ de Avilés fue la cúpula del edificio que albergará el museo. Construida mediante un pionero sistema de inflado de una membrana de PVC, se ha convertido desde entonces en el emblema del proyecto. Ocupa una superficie de 4.132 metros cuadrados y está compuesta de dos bóvedas, una externa de hormigón armado y otra interna. Su interior, coronado con una espectacular lámpara, tiene otros elementos singulares, como una escalera helicoidal diseñada por Niemeyer que une las dos plantas del edificio, destinado principalmente para usos museísticos, aunque también podría albergar otros eventos.
Al otro lado de la plaza, con capacidad para hasta 10.000 personas, y unidos por una marquesina ondulante, el auditorio es otro de los edificios emblemáticos del complejo cultural. Con una superficie construida de más de 5.000 metros cuadrados y un aforo para algo más de mil personas, destaca por una gran ventana desde el escenario hacia la plaza, de forma que se puedan seguir los espectáculos tanto desde su interior como su exterior. Además, este edificio cuenta con una sala más pequeña, que podrá ser habilitada también como local de ensayos.
Entre el auditorio y el museo, la torre mirador se levanta a una altura de 13 metros. Rodeada de una escalera que permite el acceso peatonal, ocupa 514 metros cuadrados y su principal uso será el gastronómico. Será un restaurante, pero no uno al uso, sino uno que congrege a primeras figuras de la gastronomía mundial.
La cuarta pieza del Centro Niemeyer es el edificio de servicios múltiples, que sirve también de recepción para los visitantes al complejo cultural. Tiene una superficie útil de 2.842 metros cuadrados. En uno de sus laterales se ubica una cafetería-restaurante, en la zona más próxima a la ría. Después, en dirección opuesta, se encuentran salas de administración y convenciones, una gran recepción con uno de los dos murales que ha dibujado Oscar Niemeyer (el otro se ubicará en un lateral del auditorio), y el Film Center, una sala de proyecciones cinematográfipara cien personas con programación permanente en versión original y la mano en la coordinación del mismísimo Woody Allen. El proyecto del Centro Niemeyer ha trascendido más allá del diseño del arquitecto brasileño. Aunque el propio Oscar Niemeyer había dibujado los accesos peatonales desde el casco histórico de Avilés, aún está pendiente de resolver la eliminación de la barrera ferroviaria. Por tanto, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria han dado continuidad al ‘efecto Niemeyer’ con dos pasarelas. Una, la más espectacular, corona las vías y la calle de El Muelle apoyada sobre la antigua Pescadería hasta enlazar con el paseo de la ría y el puente de San Sebastián. La segunda permite acceder al Centro desde la avenida del Conde de Guadalhorce caminando sobre la parte inicial del cauce alto de la ría avilesina. |






