| Una estructura «audaz» para llegar al Niemeyer | ||||
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La pasarela-mirador de acero corten y hormigón se elevará desde el edificio de la antigua Pescadería para cruzar las vía Con un coste de 3,4 millones de euros, la obra se licitará en diciembre y durará ocho meses Una pasarela-mirador «audaz», en palabras de uno de sus autores, el arquitecto Aitor López Galilea, permitirá la conexión peatonal entre el centro de Avilés y el Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer, que se construye en la margen derecha de la ría de Avilés, tal como avanzó LA VOZ DE AVILÉS. La alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, presentó ayer la propuesta después de informar a los integrantes de la corporación municipal. La duda resuelta sobre su financiación ya se ha resuelto y la propuesta del gobierno es financiar sus 3,4 millones de euros, impuestos incluidos, con cargo al canon del agua. La intervención responde, en realidad, a dos proyectos: por una parte la reforma de la antigua plaza del Pescado en un Centro de Recepción de Visitantes del Centro Cultural Óscar Niemeyer, firmado por el arquitecto Aitor López Galilea, y, por otra, la construcción de una pasarela peatonal, diseñada por el Ingeniero de Caminos Canales y Puertos Raúl Escribá Peyró.
Los técnicos comenzaron a trabajar en el mes de junio y después de varias propuestas optaron por aquella que menos problemas ofrecía a la propia ciudad. «La ruta natural desde la ciudad al Centro Niemeyer es la calle de Rui Gómez y, con esta pasarela sigue de forma natural ese camino para salvar las vías del ferrocarril. Además, cuenta con un elemento simbólico ya que une los dos elementos singulares de la ciudad y que atraen a los visitantes: el centro histórico y el Niemeyer». Así, la pasarela hará las funciones de camino, pero también de mirador sobre la ciudad y el complejo del arquitecto brasileño. En algunos puntos, el paseante encontrará referencias tan simbólicas como poder contemplar desde un lugar la cúpula blanca del Niemeyer y la fachada del Palacio de Valdecarzana, el edificio civil más antiguo de la ciudad, comentó Galilea. El arquitecto elogió el trabajo del ingeniero Raúl Escribá, de Opera Ingeniería, con una amplia experiencia en este tipo de construcciones. Así, calificó de «fundamentales» sus aportaciones para lograr una respuesta donde elogió su carácter «liviano; puede parecer mucho, pero 215 toneladas de acero para una estructura de este tipo, resulta poco», comentó. Dos son las claves para la construcción. Por una parte, la cimentación, donde aludió a las dificultades del suelo. Pero la fundamental es la estructura de acero que el ingeniero coloca en la margen derecha, en dirección al Centro Niemeyer, para el profano será un cilindro de acero de gran grosor, pero los cálculos del ingeniero permiten que sustente toda la estructura, con sus dos balcones, uno hacia la ciudad y otro hacia el Niemeyer, y facilita la dimensiones mínimas de la barandilla opaca sobre la ciudad. El suelo de la pasarela será de madera, con la luminaria colocada en pequeñas separaciones entre las tablas. De esta forma, se reduce el impacto sobre la ciudad y, avanza el arquitecto, se encuentran más protegidas ante actos vandálicos. La pasarela concluye en una estructura de hormigón, también de color blanco, donde se establecen dos caminos hacia el paseo de la ría: una rampa o mediante escaleras. Desde ahí caminará hasta el puente de San Sebastián para acceder al Centro Niemeyer a través del paso abierto para los obreros y que también se reformará. La Pescadería La parte más atrevida es la transformación de la antigua plaza del Pescado. Como sucede en toda la intervención, las soluciones estéticas responden al lenguaje alegórico del proyecto, como es la utilización del acero corten para subrayar el peso de la siderurgia en la historia de la ciudad. O el uso del color blanco para simbolizar cómo un edificio histórico, al igual que la ciudad, se relaciona con el Centro Niemeyer. La plaza se vacía en su interior, levantándose una parte de su cubierta para que transcurra la pasarela que, de esta manera, ocupa el lugar con menos impacto de Santiago López y mejor acceso para los peatones. Como guiño de humor, se verán tres niveles en la nueva cubierta, como si se hubiese corrido, aunque es una estructura fija. Justo debajo de la pasarela, un cristal aislará el edificio facilitando la entrada de la luz natural. La reforma de la plaza del Pescado se ha pensado en el doble flujo de visitantes, de la ciudad al Niemeyer y viceversa. Además de atención al público y venta de entradas, habrá un lugar para la proyección de audiovisuales y una sala de exposiciones. En un espacio diáfano, se accederá por rampas hasta el primer piso, donde se accederá a la pasarela. También se abrirá un mirador sobre el Niemeyer. El arquitecto destacó que el mantenimiento de la propuesta no será «elevado, es casi mínimo, ha sido una de nuestras preocupaciones». La alcaldesa informó ayer a los portavoces de los diferentes grupos municipales sobre el proyecto. Una vez que el Ayuntamiento reciba el dinero del canon del agua, se iniciará el proceso de licitación de las obras. Las previsiones de la alcaldesa es poder iniciar los trabajos en diciembre de este año o, como mínimo, haber iniciado el proceso de licitación. Según explicaron, la propuesta cuenta con el visto bueno de la Comisión del Patrimonio-Histórico. En el mejor escenario, la intervención estará finalizada para el mes de julio del próximo año, en fechas próximas a la conclusión de las obras del Centro Niemeyer, si bien la alcaldesa confió en que «puede terminarse antes». La primera edil recordó que la Autoridad Portuaria construirá otro acceso peatonal desde el paseo de la ría y el Principado reformará la antigua entrada a Ensidesa desde el puente Azud para permitir la llegada de los vehículos al Centro Niemeyer. |






